REPUBLIC OF CÓRDOBA

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Republic of Córdoba

▸ Preguntas frecuentes de la República

¿Por qué Córdoba se hace llamar República?

Respuesta corta: legalmente no lo es. Córdoba es una provincia argentina, con gobernador y legislatura, dentro de la Constitución Nacional. Respuesta larga —la que importa—: Córdoba tiene una historia de autonomía tan concreta que el nombre no es capricho. Es memoria.

1820Independencia federativa de Córdoba
1821Su primera constitución soberana
1853El país la usó de antecedente

La vez que Córdoba se declaró libre, independiente y soberana

No es una metáfora. Tras la batalla de Cepeda de 1820, cuando el poder central de las Provincias Unidas se desplomó, el Cabildo de Córdoba convirtió la Intendencia en provincia y declaró su "independencia federativa". Al año siguiente, en 1821, bajo el gobierno de Juan Bautista Bustos, dictó su propia constitución —el Reglamento Provisorio— que establecía, con todas las letras, que "la provincia de Córdoba es libre e independiente, y reside esencialmente en ella la soberanía".

Bustos fue el primer gobernador constitucional de Córdoba. Y cuando en 1826 Buenos Aires quiso imponer la constitución unitaria de Rivadavia, Córdoba rechazó el nombramiento y retiró sus diputados de la Asamblea. Traducido: se levantó de la mesa antes de que terminaran de servir.

El remate lo escribió la propia historia argentina. Aquel Reglamento cordobés de 1821 fue tomado como uno de los antecedentes de la Constitución Nacional de 1853. Es decir: Córdoba puso por escrito su soberanía tres décadas antes que el país, y después el país miró esa tarea para hacer la suya.

"La provincia de Córdoba es libre e independiente, y reside esencialmente en ella la soberanía."

Reglamento Provisorio de Córdoba · 1821

El detalle que nadie te cuenta en la escuela

Córdoba escribió su constitución antes que la Nación. Y la Nación, después, la usó de borrador.

Mientras Buenos Aires y el interior se peleaban por cómo organizar el país, Córdoba ya tenía su propia ley fundamental funcionando desde 1821. No fue rebeldía por deporte: fue la convicción de que una tierra con esta historia merecía gobernarse a sí misma. Esa convicción no se extinguió. Solo cambió de formato.

Entonces, ¿esta República es en serio o es un chiste?

Las dos cosas, que es la única forma cordobesa de hacer algo bien. La República de Córdoba no reclama independencia ni quiere su propia moneda. Es una declaración editorial, no política: la idea de que esta provincia tiene suficiente historia, paisaje, lengua, música, humor y agravios acumulados como para constituir su propia república —y darse el gusto de fundarla, aunque sea en un sitio web.

Por eso esta República tiene ministerios, constitución, himnos, pasaporte y hasta un Cónsul que atiende en cordobés. Toda la estructura de un Estado, puesta al servicio de explicar por qué vale la pena ser de acá. La soberanía de 1821 se defendía con asambleas. La de hoy se defiende con fernet, cuarteto y la sobremesa del domingo, que es bien intangible e irrenunciable.

Hay un dato que lo resume mejor que cualquier declaración. En el mundo existen decenas de lugares llamados Córdoba o Cordova —más de veinte con el nombre exacto, y otra treintena en su variante inglesa—, casi todos bautizados en homenaje a la Córdoba andaluza, incluida esta, que Jerónimo Luis de Cabrera fundó en 1573 mirando a España. Pero hay una sola donde el nombre dejó de ser un homenaje a la española para convertirse en identidad con tonada, cuarteto y fernet propios. Esa no figura en los rankings de geodatos. Figura acá.

Así que cuando alguien pregunta por qué Córdoba se hace llamar República, la respuesta honesta es: porque alguna vez lo fue, porque nunca dejó de comportarse como si lo fuera, y porque el día que decidió contarlo, lo hizo en serio. Con tonada, pero en serio.